martes, 4 de enero de 2011

LA EDAD MEDIA

LA EDAD MEDIA

¿QUÉ FUE LA EDAD MEDIA?
La edad media fue el periodo de la historia de Europa que transcurrió, aproximadamente, entre el siglo V y el siglo XV; desde el final del Imperio romano, hacia el año 476, hasta el descubrimiento europeo de América, en 1492. Lo que es lo mismo, la etapa que se desarrolló entre la edad antigua y la edad moderna.
Durante mucho tiempo, se ha considerado que la edad media fue un periodo de estancamiento cultural que tuvo lugar entre dos momentos más brillantes: la antigüedad clásica y el renacimiento. Hoy se tiende a valorar todo en su justa medida, por lo que se prefiere afirmar que la edad media fue una etapa más en la evolución histórica de Europa.
LOS COMIENZOS DE LA EDAD MEDIA (SIGLO V-SIGLO X)
Es difícil decir en qué año terminó la edad antigua y comenzó la edad media. Se suelen tomar como referencia dos acontecimientos muy importantes: el saqueo de Roma por los godos de Alarico I (410) y el derrocamiento del último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo (476). En cualquier caso, debes saber que son fechas aproximadas; solo nos sirven como referencia.
Hubo un fenómeno que sí marcó de forma definitiva el inicio de la nueva era. Sucedió a finales del siglo V, cuando diversos pueblos germanos invadieron los territorios del Imperio romano y se asentaron en ellos. La cultura del Imperio romano no se perdió, pero el aspecto político de Europa cambio por completo durante los siguientes 300 años.
El comercio regular desapareció casi por completo, aunque la economía monetaria (basada en la venta a cambio de dinero) nunca dejó de existir de forma absoluta. Los campesinos quedaron vinculados a la tierra y pasaron a depender de los grandes propietarios para obtener su protección.
La principal figura de la época fue el emperador Carlomagno, rey de los francos y primer emperador del Sacro Imperio. En este periodo solo hubo una institución con verdadero poder en toda Europa: la Iglesia.
Esta etapa acabó en el siglo X, cuando se produjeron las segundas invasiones germánicas; nuevos pueblos, como los vikingos o los magiares, entraron en la historia europea.
Servidumbre en la edad media
Durante la edad media europea, los campesinos pasaron a estar obligados a vivir y trabajar en un único lugar al servicio de los nobles terratenientes. Estos labradores, llamados siervos, que se ocupaban de las tierras de su dueño, al que llamaban señor, recibían a cambio una humilde vivienda, un pequeño terreno adyacente, algunos animales de granja y protección ante los forajidos y los demás señores. Los siervos debían entregar parte de su propia cosecha como pago y estaban sujetos a muchas otras obligaciones e impuestos.

LA ALTA EDAD MEDIA (SIGLO X-SIGLO XIII)
Este periodo está ligado a un concepto fundamental. Recuérdalo, es muy importante: el feudalismo. ¿Sabes qué fue? Un sistema que establecía una serie de relaciones políticas y militares entre los miembros de la nobleza de Europa occidental. Se caracterizó por la concesión de feudos (casi siempre en forma de tierras y trabajo) por parte de un señor, a cambio de una prestación política y militar del vasallo. Ambos, señor y vasallo, eran hombres libres.
A mediados del siglo XI, renacieron la vida urbana y el comercio regular a gran escala, y se desarrollaron una sociedad y una cultura más complejas e innovadoras. La Iglesia católica seguía siendo la principal institución de Europa occidental. También se fundaron las primeras universidades.
El siglo XII supuso una nueva época dorada de la filosofía en Occidente. La escritura dejó de ser una actividad exclusiva del clero, y el resultado fue el florecimiento de una nueva literatura, escrita, por primera vez, en lenguas nacionales o vernáculas (aunque se siguió utilizando el latín). En la arquitectura, el románico alcanzó su perfección con la edificación de incontables edificios a lo largo de rutas de peregrinación en el sur de Francia y en España, especialmente, en el Camino de Santiago.
Durante esta etapa de la edad media, tuvo lugar otro fenómeno fundamental: las Cruzadas. Fueron una serie de expediciones guerreras (la primera tuvo lugar a finales del siglo XI) que iniciaron los reinos cristianos europeos, a petición del Papado, para liberar los Santos Lugares de Oriente Próximo que estaban en manos de los musulmanes.
Las principales creaciones artísticas del último siglo de la alta edad media fueron las catedrales de estilo gótico, los escritos filosóficos de santo Tomás de Aquino y la Divina Comedia, del escritor italiano Dante Alighieri.
LA BAJA EDAD MEDIA (SIGLOS XIV Y XV)
En este periodo comenzaron a surgir los principales estados europeos; es decir, los países tal y como hoy los conoces. La lucha por el poder entre la Iglesia y esos estados se convertiría en un rasgo permanente de la historia de Europa. A mediados del siglo XV, los musulmanes conquistaron la capital del Imperio bizantino, Constantinopla. El Imperio bizantino había sido el heredero del Imperio romano en Oriente.
Uno de los principales acontecimientos de la baja edad media fue el descubrimiento europeo del continente americano. Tuvo lugar en 1492, cuando Cristóbal Colón, un marino enviado por los reyes de Castilla, pisó las costas americanas. Comenzaba un nuevo periodo de la historia europea: la edad moderna. Al mismo tiempo, se estaba produciendo la extensión por toda Europa de los logros culturales del renacimiento.

POMPEYA


PONPEYA
Pompeya, ciudad de Campania, en el sur de Italia, situada a pocos kilómetros al sur del monte Vesubio, entre Herculano y Stabias (actual Castellammare di Stabia). Fundada hacia el 600 a.C. por los oscos, fue más tarde conquistada por los samnitas. Bajo el dictador Lucio Cornelio Sila, se convirtió en colonia romana en el 80 a.C., y más tarde fue el lugar favorito de los romanos acaudalados; alcanzó una población de aproximadamente 20.000 habitantes a principios de la era cristiana. Un terremoto causó graves daños a la ciudad en el 63 d.C., y una erupción del Vesubio la destruyó en su totalidad en el 79 d.C. sepultándola junto con las ciudades de Herculano y Stabias.

DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS

Durante más de 1.500 años permaneció bajo una capa de cenizas, y hasta 1748 no comenzaron las excavaciones. La importancia de los descubrimientos se llegó a conocer a través del trabajo del arqueólogo alemán Johann Joachim Winckelmann. Durante los siglos XIX y XX se han realizado nuevos descubrimientos. En 1912, en una calle que unía la strada dell’ Abbondanza con el anfiteatro se encontraron varias casas, cada una con un balcón en el primer piso, de 6 m de largo por 1,5 m de ancho. Los ataques aéreos durante la II Guerra Mundial dañaron gravemente algunas de las ruinas que han sido restauradas. Continuamente se realizan más excavaciones. Aún queda una cuarta parte de la ciudad sin excavar, y la mayor parte de la zona continúa sepultada por tierra amontonada durante las excavaciones más antiguas.
Entre los aspectos más importantes de los descubrimientos destaca el grado de conservación extraordinario de los objetos encontrados. La lluvia de cenizas húmedas que acompañó a la erupción formó un sello hermético sobre la ciudad, conservando muchas estructuras públicas, templos, teatros, termas, tiendas y casas particulares. Además, entre las ruinas se encontraron los restos de más de 2.000 víctimas del desastre, incluidos varios gladiadores encadenados para que no se escaparan o se suicidaran. Las cenizas, mezcladas con la lluvia, se depositaron alrededor de los cuerpos tomando su forma y éstos se conservaron aún después de que se convirtieran en cenizas. Los investigadores vertieron escayola líquida dentro de algunos de esos moldes y así se han conservado las formas de los cuerpos; algunas de estas figuras se exponen en el museo construido en la actual ciudad de Pompeya, cerca de Porta Marina, una de las ocho puertas de la ciudad.
La mayoría de los habitantes escaparon a la erupción, llevándose sus efectos personales. Los edificios, junto con los objetos, constituyen un documento admirable, real y completo de la vida en una ciudad italiana en el siglo I d.C. Los edificios existentes, los cuales representan una transición desde el estilo griego puro a los métodos de construcción del Imperio romano, han sido de gran importancia en el estudio de la arquitectura romana, y fueron declarados Patrimonio cultural de la Humanidad en 1997.


Víctimas del monte Vesubio
Cuando el monte Vesubio entró en erupción, aquéllos que no pudieron escapar perecieron a causa de los gases tóxicos y quedaron cubiertos rápidamente por las cenizas. Sus cuerpos se corrompieron, pero los arqueólogos han conseguido averiguar la posición exacta de los cadáveres en el momento de la muerte, vertiendo cemento líquido en la cavidad creada por sus cuerpos.




Ruinas de Pompeya
El Vesubio entró en erupción en el año 79 d.C. y arrojó ceniza caliente, piedras y carbonilla sobre la ciudad de Pompeya, que quedó cubierta por una capa de 4 m de espesor. En las excavaciones de Pompeya, que comenzaron en el siglo XVIII, aún continúan desenterrándose templos, patios, palacios, tiendas, viviendas y artefactos conservados bajo los restos volcánicos.



Fresco de la Villa de los Misterios, Pompeya
Los frescos y suelos de mosaicos fueron elementos importantes en la decoración de interiores del mundo clásico. Este mural, perteneciente a la Villa de los Misterios, Pompeya (construida alrededor del 50 a.C.), representa un ritual de iniciación.


Molino de grano (Pompeya)
La capa de ceniza y lava que cubrió Pompeya protegió la ciudad contra la posterior acción de los elementos y permitió su conservación. Los hallazgos encontrados en las excavaciones son de muy diversa índole: desde joyas y lujosas vajillas hasta objetos tan prácticos como este molino de grano. Al fondo pueden apreciarse algunas de las características arquitectónicas de las casas de Pompeya.



Restos de una antigua panadería en Pompeya (Italia)
La capa de ceniza y lava que cubrió Pompeya tras la erupción protegió la ciudad contra la posterior erosión y permitió su conservación. Los hallazgos encontrados en las excavaciones son de muy diversa índole: desde joyas y lujosas vajillas hasta objetos tan prácticos como este horno de cocción y los molinos de grano en los que se fabricaba pan (pistrinum o panificadora). Los cereales se metían en un altillo y desde él se vertía el grano en una gran muela accionada por un buey; cada muela estaba formada por dos partes hechas con lava volcánica: una cónica (meta), fija en una base redonda; la otra bicónica (catillus), que giraba sobre la primera.

LAS SIETE MARAVILLAS DEL MUNDO ANTIGUO


LAS SIETE MARAVILLAS DEL MUNDO

Templo de Diana
El templo de Diana o Artemisa en Éfeso se construyó en el año 356 a.C. y fue destruido por los godos en el 262 d.C. La ilustración es una recreación de Maarten van Heemskerck, excesivamente influida por la imagen romanizada que se tenía en el siglo XVI de la antigüedad clásica. 

Diana, en la mitología romana, diosa de la luna y de la caza. Equivalente latina de la virginal diosa griega Ártemis, Diana era la guardiana de las corrientes y los manantiales y protectora de los animales salvajes. Además, era especialmente venerada por las mujeres, y se creía que aseguraba un parto apacible a sus favoritas. En la iconografía artística se la representa habitualmente como una joven cazadora, a menudo armada de arco y flechas. El santuario más famoso consagrado a Diana estaba sobre el lago Nemi, cerca de Aricia.

Coloso de Rodas
El Coloso de Rodas se construyó hacia el año 280 a.C. para vigilar la entrada al puerto de Rodas. En este grabado de Maarten van Heemskerck se aprecia su gran altura, que sobrepasaba los 30 metros.
Coloso de Rodas, gigantesca estatua de bronce realizada entre el 303 a.C. y el 280 a.C. por el escultor griego Cares de Lindos y erigida en la entrada del puerto de Rodas.
El Coloso de Rodas, considerado la sexta maravilla del mundo según la lista establecida por los historiadores de la Roma clásica, es conocido a través de los escritos de la antigüedad (Polibio, Estrabón, Plinio, Luciano) y de las crónicas bizantinas (Filón, Miguel el Sirio y Constantino VII Porfirogéneta). La estatua conmemoraba el levantamiento del sitio de la ciudad (305 a.C.-304 a.C.) y la victoria de los habitantes de Rodas contra el jefe macedonio Demetrio I Poliorcetes.
Realizada en el taller del escultor Cares de Lindos, discípulo de Lisipo, la estatua en bronce de 30 m de altura era claramente visible para los barcos que se acercaban a la isla. El coloso, situado de pie sobre una base de mármol con una antorcha en la mano, según Filón, y una aureola de rayos solares, representaba a Helios, dios del Sol y principal divinidad de Rodas. La ejecución de una obra de este tipo sigue siendo una proeza técnica. Fundida in situ en moldes de terracota, la estatua fue montada progresivamente mediante andamiajes y con bloques de piedra que permitían lastrar las diferentes partes del cuerpo durante el montaje. Los restos de la estatua (fragmentos de bronce, armaduras de hierro, bloques de piedra), que resultó parcialmente destruida en 225 a.C. como consecuencia de un temblor de tierra, suscitaron durante casi nueve siglos la admiración de los viajeros. En 635 d.C. todos estos restos (más de 13 t de bronce y casi 7 t de hierro, según Filón) fueron recogidos por una expedición árabe y vendidos a un mercader sirio.

Faro de Alejandría
El faro de Alejandría se alzaba en una isla de la bahía de Alejandría y alcanzaba una altura de 134 metros. La ilustración es un grabado de Maarten van Heemskerck.


Jardines colgantes de Babilonia
Este grabado del artista holandés del siglo XVI Maarten van Heemskerck muestra los jardines colgantes de Babilonia, una de las siete maravillas del mundo. En realidad los jardines no eran colgantes, sino que ocupaban las terrazas y la azotea del palacio real de Nabucodonosor II. Su construcción se llevó a cabo hacia el año 600 a.C., probablemente para consolar a la esposa persa del rey, que sentía nostalgia de los paisajes de su tierra natal.


Mausoleo de Halicarnaso
El mausoleo de Halicarnaso, recreado aquí en un grabado de Maarten van Heemskerck, se construyó hacia el año 353 a.C. El edificio era un enorme monumento funerario para los restos del rey Mausolo de Caria, en Asia Menor.
Mausoleo, monumento sepulcral que consta de un espacio dispuesto para contener urnas funerarias o ataúdes de personajes singulares. El nombre proviene de la tumba de Halicarnaso (actual Bodrum, Turquía) para el rey Mausolo de Caria (que reinó hacia el 376-353 a.C.), erigida por mandato de su mujer Artemisa (muerta hacia el 350 a.C.). Este edificio estaba considerado como una de las siete maravillas del mundo. Otros ejemplos de mausoleos grandiosos son los enterramientos romanos de los emperadores Augusto y Adriano, este último convertido en la edad media en el castillo de Sant'Angelo, así como el del rey Federico Guillermo III de Prusia, en el castillo de Charlottenburg de Berlín. Una de las mejores muestras de este siglo es la tumba de Vladímir Ilich Lenin, situada en la plaza Roja de Moscú. Por otra parte, el mausoleo oriental más conocido es el Taj Mahal, construido en el siglo XVII en Āgra, India.


Estatua criselenfantina de Zeus
El escultor griego Fidias talló esta estatua de Zeus de 12 m de altura hacia el año 435 a.C. para el templo de Zeus en Olimpia. El cuerpo estaba esculpido en marfil y las vestimentas y sus joyas eran de oro, de ahí que se conozca con el adjetivo de criselefantina.


Pirámides de Egipto
Las conocidas pirámides de Gizeh, cerca de El Cairo (Egipto), son las más antiguas y las únicas conservadas de las siete maravillas del mundo. La Gran Pirámide de Keops alcanza una altura de 146 m, y, junto con las de Kefrén y Mikerinos, constituye uno de los conjuntos más representativos de la arquitectura del antiguo Egipto.

ROMA


Roma
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INTRODUCCIÓN

Río Tíber, Roma
Roma, una de las principales ciudades de Europa y capital de Italia, está situada a orillas del río Tíber. Aquí aparece una vista de la ciudad y, al fondo, la basílica de San Pedro, uno de los puntos destacados de la ciudad.
Poseidon Pictures London
Roma, ciudad y capital tanto de Italia como de la región del Lacio y de la provincia de Roma, situada junto al río Tíber, en la parte central del país cerca del mar Tirreno. La Ciudad del Vaticano, ubicada en su mayor parte en el interior de Roma, es la sede del papado de la Iglesia católica, reconocido como estado independiente por el gobierno italiano en el año 1929 por los Pactos de Letrán. La majestuosa cúpula de la basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, sobresale sobre el horizonte de la ciudad. Roma ha sido la capital de la Italia unificada desde 1871.
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EL PAISAJE URBANO
Capitolio (Roma)
El monte Capitolino o Capitolio, antigua acrópolis de la ciudad, fue considerado el centro de la vida cívica y religiosa de Roma hasta finales de la época monárquica. Abandonado durante la Edad Media, volvió a recuperar gradualmente su posición preeminente a partir del siglo XII.
Aeronautica Militare
Según la tradición, Roma se fundó en el 753 a.C. sobre una de las Siete Colinas (Capitolina, Quirinal, Viminal, Esquilina, Celia, Aventina y Palatina) que rodean la antigua comunidad. Sin embargo, los hallazgos arqueológicos indican que el asentamiento humano del territorio data, al menos, del año 1000 a.C. La colina Capitolina fue durante mucho tiempo la sede del gobierno de Roma, y la colina del Palatino lo fue de magníficos edificios, como el palacio de los Flavios construido por el emperador romano Domiciano. Como resultado de la actividad edificadora a través de los siglos, hoy apenas se pueden distinguir las colinas de la llanura adyacente. Otras colinas de Roma son la Pinciana (Pincio) y el Janículo.
Actualmente, Roma se divide en dos regiones primordiales: el interior, delimitado por las murallas de Aurelio construidas a finales del siglo III d.C. para cercar el área alrededor de las Siete Colinas, y el exterior, caracterizado por sus barrios periféricos. El centro histórico es una pequeña área situada prácticamente toda en la orilla este del Tíber. Los monumentos del pasado glorioso de Roma se encuentran dentro del centro histórico. El trazado de las calles refleja su larga y compleja historia; la Via del Corso atraviesa gran parte del centro histórico de la ciudad, desde la Piazza Venezia, centro geográfico de Roma, hasta la Piazza del Popolo, al pie del monte Pincio. Fue utilizada desde la edad media como pista de carreras. El monumento a Víctor Manuel II, primer rey de la Italia unificada, construido entre 1895 y 1911, forma parte de la Piazza Venezia. Otras vías públicas, como la de Vittorio Véneto, que rinde homenaje a la victoria italiana durante la I Guerra Mundial y que está emplazada en el corazón del área turística, fueron diseñadas y construidas a partir de finales del siglo XIX. Uno de los parques públicos más grandes de Roma, los Jardines Pincio, se extienden al norte de esta colina.
La economía de Roma se basa fundamentalmente en la actividad gubernamental y el turismo. La mayoría de la población activa trabaja en uno de estos dos sectores, así como en la actividad comercial, mayorista y minorista, y en otras de servicios. Roma alberga las sedes centrales de muchas empresas multinacionales y agencias, como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Consejo para la Alimentación Mundial y el Programa Mundial de Alimentación (PMA).
Tras la II Guerra Mundial, Roma desarrolló una amplia base industrial. Sus productos más tradicionales, tejidos y recuerdos turísticos, se sustituyeron por otros como materiales de imprenta, confección de alta costura, alimentos procesados, productos farmacéuticos, maquinaria y artículos de papel y metal. También destaca su industria cinematográfica.
Roma es el núcleo de la red ferroviaria de Italia y está comunicada con muchos lugares del país por medio de carreteras nacionales. El aeropuerto internacional Leonardo da Vinci, situado cerca de la costa, es uno de los de mayor actividad de Europa.

Las termas de Caracalla, Italia
Las termas de Caracalla, en Roma, datan de principios del siglo III y tenían una capacidad de hasta 1.600 bañistas. Centro social de la vida romana, las termas ofrecían salas de baños calientes, templados y fríos, áreas abiertas para refrescarse e instalaciones para lucha libre y gimnasia; también había piscinas, parques, estadios deportivos, bibliotecas, salas de lectura e, incluso, teatros. Hoy, las termas de Caracalla se utilizan para conciertos de ópera al aire libre.
Corbis
Roma es la sede de la mayor institución de educación superior de Italia, la Universidad de Roma (1303), que tenía en 1980 aproximadamente 150.000 estudiantes. La Universidad Internacional Independiente de Estudios Sociales (1945) también se encuentra en la ciudad, así como diversas universidades dependientes de la Iglesia católica.
En parte por su extraordinaria riqueza en obras de arte, Roma es un destacado centro comercial internacional de arte y educativo. Entre sus escuelas destacan la Academia de Bellas Artes, la Academia Nacional de Baile, la Academia Nacional de Arte Dramático, el Conservatorio de Música de Santa Cecilia y el Instituto Central para la Restauración de Obras de Arte.
Roma desempeña un papel principal en cuanto a artes creativas y escénicas, así como en la mayoría de los aspectos de la vida cultural de Italia. La ópera se representa en la Casa de la Ópera, una de las mejores del país, y, en verano, en las termas de Caracalla. La ciudad cuenta además con unos 20 teatros y 6 grandes auditorios musicales, donde se ofrece un variado repertorio fuera de los meses estivales.
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PUNTOS DE INTERÉS

El Coliseo
El Coliseo de Roma (80 d.C.) es conocido por su graderío, realizado en mármol. Recibió el nombre de Coliseo en honor a la colosal y ya desaparecida estatua de Nerón, aunque su verdadero nombre es anfiteatro Flavio. Fue utilizado como lugar de espectáculos circenses y de luchas entre cristianos y leones, y es uno de los hitos arquitectónicos más famosos del mundo.
Scala/Art Resource, NY
Roma, que ha sido desde hace mucho una de las principales ciudades de Europa, es hoy un incomparable depósito de monumentos de todas las épocas, desde la era etrusca hasta los tiempos modernos. Los orígenes de la historia de Roma, bajo la monarquía etrusca y el periodo republicano, están representados por algunas reliquias, pero el legado del periodo imperial es muy amplio. Los monumentos romanos engloban desde el Panteón (fundado en el 27 a.C., reconstruido entre el 118 y el 128 d.C.), casi en perfecto estado y considerado uno de los más bellos templos supervivientes de la antigüedad, hasta el impresionante —aunque parcialmente en ruinas— Coliseo (70-82 d.C.), inmenso anfiteatro escenario de luchas entre gladiadores y otros espectáculos. En Roma se pueden ver las antiguas murallas de la ciudad, los arcos del triunfo, las estupendas plazas y los numerosos palacios e iglesias. Destacan, entre las obras arquitectónicas, el Foro romano y el Foro imperial, antiguos centros comerciales y religiosos; las termas de Caracalla, construidas alrededor del 217 d.C. y hoy utilizadas como escenarios de la ópera estival; las catacumbas, antiguos túneles bajo tierra donde los primeros cristianos practicaban su religión y eran enterrados; y el castillo de Sant’Angelo, construido como mausoleo del emperador romano Adriano y transformado en fortaleza durante la edad media. La basílica de San Juan de Letrán, la catedral de Roma, fue fundada en el siglo IV y reconstruida en los siglos XVII y XVIII; la basílica de San Pablo Extramuros se levantó en el siglo IV y se reconstruyó después de que un incendio la devastara en 1823; y la basílica de San Pedro ad Vincula, fundada en el siglo V, se reedificó en el siglo XV y contiene el Moisés, la famosa estatua de Miguel Ángel.

Fontana di Trevi, Roma
Diseñada por Nicola Salvi y terminada en el siglo XVIII, la Fontana di Trevi, en Roma, es ejemplo de arquitectura barroca. Las estatuas de dioses y caballos decoran esta fuente y los dos tritones de Neptuno, dios romano del mar, parecen conducir su carro alado por el agua. Según la tradición, echar tres monedas al agua, garantiza el regreso a Roma.
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Otros puntos de interés histórico son la Piazza del Campidoglio, en la que hay una estatua de bronce del emperador Marco Aurelio terminada en el siglo II d.C.; la plaza Navona, con tres fuentes, una de las cuales es la famosa fuente de los Cuatro Ríos, realizada por el escultor italiano Gian Lorenzo Bernini; la Fontana di Trevi, una fuente barroca del siglo XVIII en la que tradicionalmente los turistas arrojan monedas y formulan deseos; y la plaza de España, donde se asciende por una escalinata, construida en el siglo XVIII, hasta la Trinidad de los Montes, una iglesia del siglo XV. Quizá las más bellas obras de tiempos no tan remotos son los edificios construidos en 1960 para la celebración de los Juegos Olímpicos, algunos de los cuales fueron diseñados por uno de los principales arquitectos italianos contemporáneos, Pier Luigi Nervi.


Los museos de la ciudad muestran todos los aspectos del arte y la ciencia y se encuentran entre los más prestigiosos del mundo. La más antigua colección de arte romano, que alberga el Museo Capitolino, data del año 1471 y se compone de excepcionales antigüedades. Otros museos destacados son: el Museo Nacional de Villa Giulia, que encierra una notable colección de arte romano y etrusco, ubicado en la casa de campo del papa Julio III, de mediados del siglo XVI; la Galería Borghese, un museo de pintura y escultura acogido en un palacio de principios del siglo XVII; y el Museo Nacional Romano, diseñado por Miguel Ángel, que expone esculturas griegas y romanas entre las que sobresalen la Colección Ludovisi. También en otros palacios de la ciudad se pueden ver colecciones importantes de arte y piezas decorativas, como en el palacio Farnesio, construido entre 1514 y 1589; en el palacio de Venecia, de mediados del siglo XV, con una notable colección de pequeños bronces del renacimiento; el palacio Barberini, un palacio barroco del siglo XVII que alberga una excepcional pinacoteca; y el palacio de los Conservadores, donde se encuentra la famosa escultura realizada en bronce, de la Loba capitolina, que evoca la leyenda sobre la fundación de la ciudad por Rómulo y Remo.

Plaza Navona (Roma)
La plaza Navona, obra maestra urbanística de estilo barroco, ocupa la ubicación del antiguo circo de Domiciano (siglo I d.C.), del que conserva su forma elíptica. En su centro se erige la célebre fuente de los Cuatro Ríos de Bernini (1648-1651).
Aeronautica Militare
Roma ha sido un asentamiento urbano durante más de 2.000 años y, aunque los monumentos de todas las épocas aún se conservan, debido al destructivo impacto de la contaminación y a la vibración causada por el denso tráfico, los esfuerzos por preservarlos aumentan gradualmente. El centro histórico, los bienes de la Santa Sede situados en la ciudad, y la basílica de San Pablo Extramuros fueron declarados, en 1980, Patrimonio cultural de la Humanidad.
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HISTORIA
Según la leyenda, la ciudad fue fundada por Rómulo (y su hermano Remo, según algunas versiones) en el año 753 a.C. Aunque las pruebas arqueológicas indican que existió vida humana en este lugar con anterioridad, un extenso asentamiento humano bien podría datar de esta fecha. Se han encontrado en la colina Palatina indicios de una aldea de la edad del hierro, de mediados del siglo VIII a.C. La leyenda del rapto de las sabinas y la consiguiente fusión de romanos y sabinos también se apoya en restos arqueológicos constatados.
La antigua Roma era un reino basado en dos estamentos, los patricios (nobles) y los plebeyos, que carecían de derechos civiles y políticos. El Senado, o Consejo de Ancianos, elegía a los monarcas y limitaba su poder.
4.1

La República de Roma

Cayo Julio César
Cayo Julio Cesar fue uno de los políticos y líderes militares más influyentes en el establecimiento del vasto Imperio romano. Su triunfo en la guerra civil, que tuvo lugar en el 48 a.C., lo convirtió en el gobernador absoluto de Roma, aunque murió asesinado, víctima de las rencillas políticas entre sus oponentes.
Culver Pictures
Desde el siglo VII hasta el siglo VI a.C. los reyes etruscos dominaron Roma, pero hacia el 510 a.C. se estableció la República cuando el último monarca, Tarquino el Soberbio, fue destronado. A partir de entonces Roma empezó a absorber las regiones periféricas. A raíz de la invasión gala a principios del siglo IV a.C., se construyó alrededor de la ciudad la llamada Muralla servia. El primer acueducto de Roma se construyó en el siglo 312 a.C.; al mismo tiempo, se construyó la vía Apia que enlazaba la ciudad con el sur de Italia. Roma siguió expandiéndose tanto durante como después de las Guerras Púnicas (264-146 a.C.). Durante este tiempo se edificó la primera basílica, en el 184 a.C., en el Foro.
Tras los asesinatos de los hermanos Tiberio (133 a.C.) y Cayo Sempronio Graco (121 a.C.), quienes habían intentado llevar a cabo una reforma agraria que permitiera acceder a la posesión de tierras a los plebeyos, la ciudad experimentó un periodo de inestabilidad que llegó a su cenit con las guerras civiles del siglo I a.C. Por último, Julio César se convirtió en dictador e instituyó una serie de reformas. El Foro se había sobrecargado de edificios y monumentos, por lo que procedió a su ampliación creando el Foro de César y se completó durante el mandato de Augusto, primer emperador, quien también construyó el llamado Foro de Augusto.
4.2

El Imperio de Roma

A comienzos de este periodo, Roma se había convertido en el centro del Imperio y de ella partía el sistema viario que ponía en contacto sus diferentes regiones, por lo que bien podía ser considerada como la capital del mundo. Esta vasta aglomeración estaba dotada con una red que permitía el abastecimiento de agua y otra de alcantarillado, pero superpoblados vecindarios pobres eran causa de frecuentes incendios. Por este motivo, el emperador Augusto instituyó las vigilias, o bomberos con poderes policiales. A pesar de todo, en el 64 d.C., un desastroso incendio destruyó gran parte del centro de la ciudad. Para Nerón, emperador entonces en el poder, esta fue la oportunidad de construir su palacio de la Casa Dorada.

El Foro
El Foro de la antigua Roma fue originalmente una sección abierta de la ciudad para asambleas públicas. Con posterioridad, se construyeron templos y comercios en él, y finalmente se convirtió en sede de gobierno. A la derecha de la plataforma para los oradores (centro) puede observarse el arco de Septimio Severo. El templo de la Concordia aparece en la parte posterior.
Hulton Deutsch
La dinastía Flavia (69-96 d.C.) inició, para ganarse el favor del pueblo romano, un programa de obras públicas; la más destacada de éstas fue el anfiteatro conocido como Coliseo, donde se representaban juegos entre gladiadores e incluso batallas navales (naumaquias) sobre el escenario que eran enormemente populares. En aquel tiempo no había una producción a gran escala en Roma y no se generaba trabajo suficiente para tanta población, de ahí que para evitar revueltas populares fuera frecuente la distribución de alimentos entre el pueblo y la celebración de espectáculos gratuitos en el Coliseo, manteniendo así la política de ‘pan y circo’ que comenzó en la época republicana. También eran frecuentes las representaciones gratuitas en teatros públicos.
El emperador Trajano mandó construir a principios del siglo II el último de los foros imperiales. Por entonces, los baños termales, algunos incluso con bibliotecas, se habían convertido en una parte esencial de la vida de la ciudad; los más grandes fueron las termas construidas por Caracalla y Diocleciano en el siglo III. Puesto que el declive llamaba a las puertas del Imperio, se levantó en el siglo III otra muralla rodeando la ciudad. En el siguiente siglo, no obstante, era obvio que la corte imperial tendría que estar más próxima a la frontera. El emperador Constantino I el Grande fundó la ciudad de Constantinopla para ser la ‘nueva roma’ cristiana. Aunque entonces Roma empezaba a deteriorarse seriamente, se edificaron en este periodo las primeras basílicas cristianas más importantes, entre ellas la de San Pedro.
4.3

El declive de la ciudad

Arco de Constantino
El arco de Constantino, Roma (312-315), fue erigido para conmemorar la gran victoria de Constantino sobre Majencio, con la que se convirtió en el monarca absoluto del Imperio romano. Hoy se conservan tres arcos con cuatro columnas independientes, en los que destaca su elaborada ornamentación.
Bridgeman Art Library, London/New York
En el 410 d.C. y nuevamente en el año 455, las tribus germanas saquearon la ciudad. La invasión de los ostrogodos en el siglo VI, la siguiente reocupación bizantina y la destrucción asociada a estos movimientos contribuyeron a precipitar el declive y la reducción de la población. No obstante, la ciudad era la sede del papado y mantuvo cierto número de habitantes. Con el papa Gregorio I se pudo frenar por un tiempo esta decadencia, pero pronto se convertiría en campo de batalla; en el siglo IX la situación tocó fondo cuando los árabes atacaron los alrededores de la ciudad, incluso el territorio papal. Durante la edad media, los barrios edificados disminuyeron hasta que quedaron confinados a las orillas del Tíber, donde se disponía de agua. Sólo uno de los antiguos acueductos sigue hoy en funcionamiento.
4.4

La gloria papal

Plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano
Ciudad del Vaticano, centro mundial de la Iglesia católica, es un estado independiente dentro de la ciudad de Roma. Muchos de sus edificios fueron diseñados y decorados por algunos de los mejores artistas del momento. Gian Lorenzo Bernini diseñó en 1667 la gran plaza que enmarca la entrada a la Basílica dentro de un dinámico espacio oval formado por dos columnatas semicirculares.
Robert Harding Picture Library
La prosperidad de la ciudad empezó a aumentar en el siglo XI, aunque su progreso se hizo más lento a principios del XIV, cuando los papas se instalaron en Aviñón. El papado regresó a Roma en 1377, y en la segunda mitad del siglo XV la ciudad pasó a ser el centro de la cultura renacentista. El inmenso mecenazgo papal sobre las artes enriqueció Roma. Durante el papado de Nicolás V (1447-1455) se repararon las murallas defensivas, se construyeron palacios y se restauraron iglesias. Los más importantes artistas y arquitectos trabajaron entonces en Roma y, a finales del siglo, había sustituido a Florencia como foco del renacimiento. El saqueo de la ciudad en 1527 a manos de mercenarios alemanes supuso un retroceso temporal. Durante el siglo XVI, Miguel Ángel, Donato Bramante, Rafael y otros artistas trabajaron para los papas; también progresó la construcción de la basílica de San Pedro. No obstante, no fue hasta el papado de Sixto V (1585-1590) cuando se llevó a cabo la modernización del confuso y denso trazado urbano medieval. Se diseñaron tres calles principales que partían, en forma de radios, desde la Piazza del Popolo hacia el centro de la ciudad. Sixto V mandó construir también plazas y fuentes, restauró el acueducto Acqua Felice y algunas antiguas iglesias, y se completó la cúpula de San Pedro.
El estilo barroco que caracteriza la Roma posterior a la Contrarreforma predomina en las edificaciones del siglo XVII. Arquitectos y escultores, como Gian Lorenzo Bernini y Francesco Borromini, transformaron la cara de la ciudad en estos años. En el siglo XVIII, Roma disfrutó de un periodo de relativa tranquilidad bajo el mandato papal. Los edificios construidos en estilo rococó durante la primera mitad del siglo dieron paso más tarde a otros neoclásicos. En 1797, Napoleon Bonaparte tomó Roma y se apoderó de numerosos tesoros artísticos. Tras el Congreso de Viena de 1815, Roma pasó de nuevo a manos del papado. No obstante, la ocupación de Italia por Napoleón estimuló una reacción nacionalista y, en 1861, Italia se unificó bajo la Casa de Saboya. Pero Roma no se incorporó al Reino de Italia y hasta 1870 no pudo ser ocupada. El papa Pío IX se declaró a sí mismo “prisionero del Vaticano”.
4.5

Capital nacional


Una vez que la ciudad se hubo convertido en la capital de la Italia unificada en 1871, se inició un periodo de gran florecimiento y de construcción de nuevos distritos. A principios del siglo XX se había unificado toda el área dentro de las antiguas murallas y la ciudad empezó a expandirse hacia las afueras. Para prevenir su desbordamiento, se construyeron grandes presas a lo largo del río Tíber. La dictadura de Benito Mussolini (1922-1943) estuvo marcada por la destrucción de antiguos barrios y el desarrollo de pomposos proyectos, tales como la Via del Impero (hoy Via dei Fori Imperiali). En 1929, el Vaticano pasó a ser un enclave papal independiente. Roma, declarada ‘ciudad abierta’ durante la II Guerra Mundial, no recibió serios bombardeos. El crecimiento en el periodo de posguerra siguió un ritmo rápido y hoy nuevas zonas residenciales se extienden hasta el campo. En la actualidad, no sólo es la capital y el centro político y administrativo de Italia, sino también sede de la Iglesia católica, de importantes agencias internacionales y empresas multinacionales, por lo que ha adquirido una importancia mundial. Población (según estimaciones para 2007), 2.705.603 habitantes.

viernes, 17 de diciembre de 2010

ROMA LA CIUDAD DE LAS SIETE COLINAS

Las siete colinas de Roma


Las siete colinas de la ciudad antigua con otras pequeñas.
Las siete colinas de Roma son una serie de promontorios que históricamente han formado el corazón de la ciudad de Roma. Situadas al este del río Tíber, este conjunto geográfico ha protagonizado numerosísimos pasajes literarios y son una referencia muchas veces repetida en la cultura popular.
Las siete colinas de la Roma antigua eran:
  • el Aventino (Collis Aventinus), (47 metros de alto).
  • el Capilla (Capillus, que tenía dos crestas: el Arx y el Capitolium), (50 metros de alto).
  • el Celio (Caelius, cuya extensión oriental se llamaba Caeliolus), (50 metros de alto).
  • el Esquilino (Esquilinus, que tenía tres cimas: el Cispius, el Fagutalis y el Oppius), (64 metros de alto).
  • el monte Palatino (Collis Palatinus, cuyas tres cimas eran: el Cermalus o Germalus, el Palatium y el Velia), (51 metros de alto).
  • el Quirinal (Quirinalis, que tenía tres picos: el Latiaris, el Mucialis o Sanqualis, y el Salutaris), (61 metros de alto).
  • el Viminal (Viminalis), (60 metros de alto).
Estas siete colinas figuran de forma prominente en la mitología romana, su religión y su política; tradicionalmente, se cree que la ciudad original fue fundada por Rómulo y Remo sobre el monte Palatino (Collis Palatinus). Las primitivas siete colinas eran: Cermalus, Palatium, Velia, picos del monte Palatino, Cispius, Fagutalis, Oppius, picos del monte Esquilino, y Sucusa.
Inicial y tradicionalmente, las siete colinas fueron ocupadas por pequeños asentamientos que se agruparon y formaron una ciudad conocida como «Roma». Los ciudadanos de las siete colinas comenzaron a participar en una serie de juegos religiosos que comenzaron a unir a los grupos. La ciudad de Roma nació por tanto una vez que los asentamientos comenzaron a actuar como grupo, drenando los valles pantanosos que los separaban y convirtiéndolos en mercados y foros.
Otras colinas de Roma
En el Trastevere se encuentran las colinas Vaticana (del latín Collis Vaticanus), de 75 metros de alto, y Janícula (Ianiculum), de 82 metros de alto, que no se cuentan entre las siete colinas tradicionales. De igual forma, también está el monte Pincio (Mons Pincius), de 54 metros de alto, situado al norte.